La Flecha negra

La Flecha negra

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

4. En la iglesia de la abadía

DURARON LAS las oraciones, en la iglesia, toda la noche sin interrupción, ora cantando salmos, ora haciendo sonar de cuando en cuando el fúnebre tañido de la campana.

Rutter, el espía, fue velado con honores de noble. Allí yacía, entretanto, tal como lo habían puesto, cruzadas las manos inertes sobre el pecho y mirando al techo con sus ojos muertos, y cerca, en el sitial del coro, el muchacho que le había matado esperaba, con dolorosa inquietud, la llegada de la mañana.

Sólo una vez, en el transcurso de aquellas horas, se inclinó sir Oliver hacia su cautivo, para decirle con voz tan leve como un susurro:

—Richard, hijo mío, si algún odio abrigas contra mí, yo te aseguro, por la salvación de mi alma, que lo haces contra un inocente. ¡Pecador me confieso ante los ojos del cielo! Pero pecador contra ti no lo soy ni lo he sido nunca.

—Padre —repuso Dick en el mismo tono de voz—, podéis creerme, nada intento; pero en cuanto a vuestra inocencia, tal vez no olvide que no os sincerasteis más que a medias.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker