La Flecha negra
La Flecha negra Las dos casas que estaban al extremo de la calle se hallaban abandonadas, con las puertas abiertas, tal como las habían dejado sus moradores en su huida, y de éstas mandó sacar apresuradamente los muebles, que fueron amontonados formando barricada en la entrada de la calleja.
Unos cien hombres tenía a su disposición, y de ellos distribuyó la mayor parte por las casas, donde podían estar a cubierto y disparar sus flechas desde las ventanas. Con el resto bajo su inmediata vigilancia, organizó la defensa de la barricada.
A todo esto continuaba la ciudad presa del mayor alboroto y confusión, y entre el arrebatado toque de campanas, el sonar de las trompetas, las rápidas evoluciones de los caballos, los gritos de los jefes y los chillidos de las mujeres, el ruido era ensordecedor. Gradualmente fue cesando el tumulto, e inmediatamente después filas de hombres cubiertos de armaduras y grupos de arqueros comenzaron a reunirse y formar en línea de batalla en el mercado.
Gran parte de estas tropas vestían el uniforme morado y azul y en el montado caballero que mandaba la formación reconoció Dick a Daniel Brackley.