La Flecha negra
La Flecha negra —Dime, Dick —dijo al fin—: ¿Viste tú esos versitos?
Contestó Dick afirmativamente.
—En ellos se cita el nombre de tu padre —continuó el caballero— y algún loco acusa a nuestro pobre párroco de haberle asesinado.
—Él lo niega enérgicamente —repuso Dick.
—¿Qué lo ha negado? —exclamó el caballero vivamente—. No le hagas caso. Tiene la lengua muy suelta, charla más que una cotorra. DÃa llegará, Dick, en que, con más tiempo y calma, te ponga yo al tanto de este asunto. Se sospechó, por entonces, que el autor de todo fue un tal Duckworth; pero andaban los tiempos muy revueltos y no podÃa esperarse que se hiciese justicia.
—¿Ocurrió la muerte en Moat House? —aventuró a preguntar Dick, sintiendo que el corazón le latÃa deprisa.
—Ocurrió entre Moat House y Holywood —contestó sir Daniel con toda calma, pero lanzándole una mirada de reojo, preñada de recelo, añadió—: Y ahora date prisa en terminar de comer, pues habrás de regresar a Tunstall para llevar algunas lÃneas de mi parte.
Una expresión de tristeza apareció en el rostro de Dick.