La Flecha negra
La Flecha negra John Amend-all[1]
CIERTA TARDE, muy avanzada ya la primavera, se oye en hora desusada la campana de Moat House, en Tunstall. Desde las cercanÃas hasta los más apartado rincones, en el bosque y en los campos que se extendÃan a lo largo del rÃo, comenzaron las gentes a abandonar sus tareas para correr hacia el sitio de donde procedÃa el toque de alarma, y en la aldea de Tunstall un grupo de pobres campesinos se preguntaba asombrado a qué se deberÃa la llamada.
En aquella época, que era la del reinado de Enrique VI, el aspecto que presentaba la aldea de Tunstall era muy parecido al que actualmente tiene. No pasarÃas de unas veinte las casas, toscamente construidas con madera de roble, que se hallaban esparcidas por el extenso y verde valle que ascendÃa desde el rÃo. Al pie de aquél, el camino cruzaba un puente y, subiendo por el lado opuesto, desaparecÃa en los linderos del bosque, hasta llegar a Moat House, desde donde continuaba hacia la abadÃa de Holywood. Hacia la mitad de camino se alzaba la iglesia rodeada de tejos. A ambos lados, limitando el paisaje y coronando las montañas se encontraban los verdes olmos y los verdeantes robles del bosque.
