La Isla del tesoro

La Isla del tesoro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

No corría ni una brizna de aire, ni se oía el menor ruido, excepto el rumor de las olas batiendo a media milla de distancia sobre las playas y el acantilado que daban a mar abierto. Sobre el fondeadero planeaba un peculiar olor a aguas estancadas, a hojas en descomposición y a troncos podridos. Me di cuenta de que el doctor olfateaba una y otra vez como quien tiene delante un huevo podrido. Al fin dijo:

—No sé si habrá un tesoro o no, pero me apuesto la peluca a que lo que vamos a encontrar son fiebres.

Si la conducta de los marineros había sido inquietante en el bote, resultó francamente amenazadora cuando regresamos a bordo. Haraganeaban por cubierta, reunidos en grupos y murmurando. Recibían la más mínima orden con un mal gesto y la cumplían muy a regañadientes y sin cuidado. Daba la impresión de que hasta los marineros decentes se habían dejado contagiar por aquel mal, pues no había ni un solo hombre a bordo que enmendara a los demás. No cabía duda de que el motín planeaba sobre nuestras cabezas como una nube de tormenta.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker