La Isla del tesoro
La Isla del tesoro —Bueno —replicó el otro—, seguro que a mi compadre Bill le gusta que le llamen capitán. Tiene un chirlo en la mejilla y es la mar de simpático, sobre todo cuando está borracho, el bueno de mi compadre. Supongamos, y solo es un suponer, que tu capitán tiene un chirlo en la mejilla; y supongamos, si te parece, que es en la mejilla derecha. ¡Ajajá! Ya te lo decÃa yo. O sea que mi compadre Bill está en esta casa, ¿no?
Le dije que habÃa salido a dar un paseo.
—¿Por dónde, hijo? ¿Hacia dónde se fue?
Cuando le indiqué la peña y le dije que el capitán seguramente regresarÃa, y sin mucha tardanza, y contesté a unas cuantas preguntas más, dijo:
—¡Cáspita! Esto le va a alegrar a mi compadre Bill como un vaso de ron.