La Isla del tesoro
La Isla del tesoro Más tarde me enteré de que eran leones marinos, y absolutamente inofensivos. Pero su aspecto, unido a la hostilidad del litoral y a la fuerte corriente de la marea, bastó para disuadirme de acercarme a la costa. PreferÃa morirme de hambre en el mar que enfrentarme a tamaños peligros.
Entretanto, se me presentó una ocasión más propicia, o al menos eso me pareció. Al norte de la punta de la Bolina la costa describe una larga lÃnea recta que presenta, con marea baja, una franja de arena amarilla. Al norte de la misma hay otra punta, el cabo de los Bosques, según se indicaba en el mapa, cubierto de altos pinos verdes que bajan hasta la orilla del mar.
Recordé lo que Silver habÃa dicho de la corriente que recorre hacia el Norte toda la costa occidental de la isla del Tesoro y, viendo desde donde estaba que ya me encontraba metido en ella, opté por dejar atrás la punta de la Bolina y reservar mis energÃas para intentar desembarcar en el cabo de los Bosques, que tenÃa un aspecto más acogedor.
HabÃa marejada. El viento soplaba continua y suavemente desde el Sur, con lo que no contrarrestaba la corriente, y las olas subÃan y bajaban sin llegar a romper.