La Isla del tesoro
La Isla del tesoro —Esa es mi primera concesión —añadió el doctor—. La segunda es un consejo: no te separes del chico y, cuando necesites ayuda, grita. Me voy en busca de esa ayuda, y eso te demostrará que mis palabras no son vanas. Adiós, Jim.
El doctor Livesey estrechó mis manos por entre la empalizada, saludó a Silver con un movimiento de cabeza y desapareció por el bosque a paso ligero.