La Isla del tesoro
La Isla del tesoro —Jim —dijo Silver cuando nos quedamos a solas—, yo te he salvado la vida a ti y tĂş me la has salvado a mĂ; no lo olvidarĂ© jamás. Vi que el doctor te hacĂa señas de que te escaparas; lo vi con el rabillo del ojo. Y vi que decĂas que no, tan claro como si estuviera oyendo. Jim, eso es un tanto a tu favor. Esta es la primera brizna de esperanza que he tenido desde que fracasĂł el ataque, y te la debo a ti. Ahora, Jim, vamos a salir en busca de ese tesoro, y además con una orden sellada, y eso no me gusta. TĂş y yo no podemos separarnos, tenemos que ir como si dijĂ©ramos hombro con hombro, y salvaremos el pellejo a pesar de los pesares.
