La Isla del tesoro
La Isla del tesoro Esto fue más o menos lo último que supimos de aquellos tres piratas. En una ocasión oímos un disparo muy a lo lejos y supusimos que estaban cazando. Celebramos consejo y se decidió que los dejaríamos abandonados en la isla, para regocijo, he de añadir, de Ben Gunn, y con el firme apoyo de Gray. Les dejamos una buena cantidad de pólvora y balas, la mayor parte de la carne de cabra en salazón, algunos medicamentos y otras cosas necesarias: herramientas, ropa, una vela que nos sobraba, un par de brazas de soga y, por expreso deseo del doctor, un buen paquete de tabaco.
Aquello fue lo último que hicimos en la isla. Antes habíamos almacenado el tesoro en el barco y cargado suficiente agua y el resto de la carne de cabra, por si nos hacía falta. Por fin, una hermosa mañana, levamos ancla, que era todo lo que daban de sí nuestras fuerzas, y salimos de la bahía del Norte con la misma bandera que había izado el capitán en el fortín y bajo la cual habíamos luchado.