Drácula
Drácula —Uno de nuestros jardineros regresaba a casa como a esa hora de una celebración, cuando ve a un gran perro gris saliendo a través de las jaulas del jardÃn. Por lo menos asà dice él, pero yo no le doy mucho crédito por mi parte, porque no le dijo ni una palabra del asunto a su mujer al llegar a su casa, y sólo hasta después de la escapada del lobo se conoció; y ya habÃamos pasado toda la noche buscando por el parque a Bersicker, cuando recordó haber visto algo. Yo más bien creo que el vino de la celebración se le habÃa subido a la cabeza.
—Bien, señor Bilder, ¿y puede usted explicarse la huida del lobo?
—Bien, señor —dijo él, con una modestia un tanto sospechosa —, creo que puedo; pero yo no sé si usted quedará completamente satisfecho con mi teorÃa.
—Claro que quedaré. Si un hombre como usted, que conoce a los animales por experiencia, no puede aventurar una buena hipótesis, ¿quién es el que puede hacerlo?
—Bien, señor, entonces le diré la manera como yo me explico esto. A mà me parece que este lobo se escapó… simplemente porque querÃa salir.