Drácula
Drácula —Mi opinión es esta: el lobo ese está escondido en alguna parte, el jardinero dice que lo vio galopando hacia el norte más velozmente que lo que lo harÃa un caballo; pero yo no le creo, pues, ¿sabe usted, señor?, los lobos no galopan más de lo que galopan los perros, pues no están construidos de esa manera. Los lobos son muy bonitos en los libros de cuentos, y yo dirÃa cuando se reúnen en manadas y empiezan a acosar a algo que está más asustado que ellos, pueden hacer una bulla del diablo y cortarlo en pedazos, lo que sea. Pero, ¡Dios lo bendiga!, en la vida real un lobo es sólo una criatura inferior, ni la mitad de inteligente que un buen perro; y no tienen la cuarta parte de su capacidad de lucha. Este que se escapó no está acostumbrado a pelear, ni siquiera a procurarse a sà mismo sus alimentos, y lo más probable es que esté en algún lugar del parque escondido y temblando, si es capaz de pensar en algo, preguntándose dónde va a poder conseguirse su desayuno; o a lo mejor se ha retirado y está metido en una cueva de hulla. ¡Uf!, el susto que se va a llevar algún cocinero cuando baje y vea sus ojos verdes brillando en la oscuridad. Si no puede conseguir comida es muy posible que salga a buscarla, y pudiera ser que por casualidad fuera a dar a tiempo a una carnicerÃa.