Drácula
Drácula —Noté que van Helsing nunca se alejaba mucho. Esto era posible debido al desordenado estado de la casa. No habÃa parientes a mano, y como Arthur tenÃa que estar de regreso al dÃa siguiente para atender a los funerales de su padre, fuimos incapaces de notificar a alguien que hubiera llevado la dirección de los asuntos. Bajo esas circunstancias, van Helsing y yo iniciamos el examen de los papeles, etc. Mi maestro insistió en hacerse cargo de los papeles de Lucy personalmente. Yo le pregunté por qué, pues temÃa que él, siendo extranjero no estuviera al tanto de los requerimientos legales ingleses, y pudiera de esta manera, por ignorancia causar algunos contratiempos innecesarios. Él me contestó:
—Lo sé; lo sé. Usted olvida que yo también soy abogado, además de médico. Pero esto no es de todas maneras para la ley. Usted previó claramente eso cuando evitó al forense. Yo tengo que evitar a otros además de él. Puede haber otros papeles…
Al hablar sacó de su libreta de bolsillo el memorando que habÃa estado en el pecho de Lucy, y que ella habÃa roto mientras dormÃa.