Drácula
Drácula —Le juro por todo cuanto considero sagrado que no la he retirado de aquÃ, y que ni siquiera la he tocado. Lo que sucedió fue lo siguiente: hace dos noches, mi amigo Seward y yo vinimos aquÃ… con buenos fines, créanme. Abrà este féretro, que entonces estaba bien cerrado, y lo encontramos como ahora, vacÃo. Entonces esperamos y vimos una forma blanca que se dirigÃa hacia acá, entre los árboles. Al dÃa siguiente volvimos aquÃ, durante el dÃa, y vimos que el cadáver reposaba ahÃ. ¿No es cierto, amigo John?
—SÃ.
—Esa noche llegamos apenas a tiempo. Otro niñito faltaba de su hogar y lo encontramos, ¡gracias a Dios!, indemne, entre las tumbas. Ayer vine aquà antes de la puesta de sol, ya que al ponerse el sol pueden salir los "muertos vivos". Estuve esperando aquà durante toda la noche, hasta que volvió a salir el sol; pero no vi nada. Quizá se deba a que puse en los huecos de todas esas puertas ajos, que los "no muertos" no pueden soportar, y otras cosas que procuran evitar. Esta mañana quité el ajo y lo demás. Y ahora hemos encontrado este féretro vacÃo. Pero créanme: hasta ahora hay ya muchas cosas que parecen extrañas; sin embargo, permanezcan conmigo afuera, esperando, sin hacer ruido ni dejarnos ver, y se producirán cosas todavÃa más extrañas. Por consiguiente —dijo, apagando el débil rayo de luz de la linterna—, salgamos.