Drácula
Drácula El último esfuerzo consciente que hizo mi imaginación fue el de hacerme ver un rostro lívido que se inclinaba sobre mí, saliendo de entre la niebla. Debo tener cuidado con esos sueños, ya que pueden hacer vacilar la razón de una persona, si se presentan con demasiada frecuencia. Voy a ver al doctor van Helsing o al doctor Seward para que me receten algo que me haga dormir profundamente; lo único malo es que temo alarmarlos.
Un sueño semejante se mezclaría en estos momentos con sus temores por mí. Esta noche deberé esforzarme por dormir de manera natural. Si no lo logro, debo lograr que me den para mañana en la noche una dosis de cloral; eso no me causará por una vez ningún daño y me sentará bien una buena noche de sueño. Hoy desperté más fatigada que si no hubiera dormido en absoluto.
2 de octubre, a las diez de la noche. Anoche dormí, pero no soñé. Debo haber dormido profundamente, puesto que no desperté cuando se acostó Jonathan, pero el sueño no me ha sentado todo lo bien que sería de desear, puesto que hoy me he sentido débil y desanimada. Pasé todo el día de ayer tratando de dormir o acostada, dormitando.