Drácula
Drácula 8 de mayo. Cuando comencé a escribir este libro temà que me estuviese explayando demasiado; pero ahora me complace haber entrado en detalle desde un principio, pues hay algo tan extraño acerca de este lugar y de todas las cosas que suceden, que no puedo sino sentirme inquieto. DesearÃa estar lejos de aquÃ, o jamás haber venido. Puede ser que esta extraña existencia de noche me esté afectando, ¡pero cómo desearÃa que eso fuese todo! Si hubiese alguien con quien pudiera hablar creo que lo soportarÃa, pero no hay nadie. Sólo tengo al conde para hablar, ¡y él… ! Temo ser la única alma viviente el lugar. PermÃtaseme ser prosaico tanto como los hechos lo sean; me ayudará esto mucho a soportar la situación; y la imaginación no debe corromperse conmigo. Si lo hace, estoy perdido. Digamos de una vez por todas en qué situación me encuentro, o parezco encontrarme.