Drácula
Drácula "—Primeramente, un pequeño refresco, como pago por mis esfuerzos. Será mejor que esté inmóvil; no es la primera vez ni la segunda que sus venas me han calmado la sed.
"Yo estaba atolondrada y, por extraño que pueda parecer, no deseaba estorbarle. Supongo que es parte de su terrible poder, cuando está tocando a una de sus vÃctimas. Y, ¡oh, Dios mÃo, oh, Dios mÃo, ten piedad de mÃ! ¡Apoyó sus labios asquerosos en mi garganta!
"Sentà que mis fuerzas me estaban abandonando y estaba medio desmayada. No sé cuanto tiempo duró esa terrible escena, pero me pareció que pasaba un buen rato antes de que retirara su boca asquerosa, maloliente y sucia. ¡Vi que estaba llena de sangre fresca!"
El recuerdo pareció ser superior a sus fuerzas y se hubiera desplomado a no ser por el brazo de su esposo que la sostenÃa. Con un enorme esfuerzo, se controló, y siguió diciendo: