Drácula
Drácula —Es posible que tenga usted que llevar esa marca hasta que Dios mismo lo disponga o para que la vea durante el Juicio Final, cuando enderece todos los errores de la tierra y de Sus hijos que ha colocado en ella. Y mi querida señora Mina, ¡deseo que todos nosotros, que la amamos, podamos estar presentes cuando esa cicatriz rojiza desaparezca, dejando su frente tan limpia y pura como el corazón que todos conocemos!. Ya que estoy tan seguro como de que estoy vivo de que esa cicatriz desaparecerá en cuanto Dios disponga que concluya de pesar sobre nosotros la carga que nos abruma. Hasta entonces, llevaremos nuestra cruz como lo hizo Su Hijo, obedeciendo Su voluntad. Es posible que seamos instrumentos escogidos de Su buena voluntad y que obedezcamos a Su mandato entre estigmas y vergüenzas; entre lágrimas y sangre; entre dudas y temores, y por medio de todo lo que hace que Dios y los hombres seamos diferentes.