Drácula
Drácula Aproximadamente media hora después de que recibiéramos el telegrama de la señora Harker, oÃmos un golpe fuerte y resuelto en la puerta principal, similar al que darÃan cientos de caballeros en cualquier puerta. Nos miramos y nos dirigimos hacia el vestÃbulo; todos estábamos preparados para usar todas las armas de que disponÃamos… , las espirituales en la mano izquierda y las materiales en la derecha. Van Helsing retiró el pestillo y, manteniendo la puerta entornada, dio un paso hacia atrás, con las dos manos dispuestas para entrar en acción. La alegrÃa de nuestros corazones debió reflejarse claramente en nuestros rostros cuando vimos cerca de la puerta a lord Godalming y a Quincey Morris. Entraron rápidamente, y cerraron la puerta tras ellos, y el último de ellos dijo, al tiempo que avanzábamos todos por el vestÃbulo:
—Todo está arreglado. Hemos encontrado las dos casas. ¡HabÃa seis cajas en cada una de ellas, y las hemos destruido todas!
—¿Las han destruido? —inquirió el profesor.
—¡Para él!
Guardamos silencio unos momentos y, luego, Quincey dijo: