La Joya de las siete estrellas
La Joya de las siete estrellas —Más tarde le daré las gracias por lo amable que ha sido al acudir a mi llamada, pero ahora podrá ayudarme mejor cuando conozca qué ha ocurrido.
—Adelante, la escucho —dije—. Cuénteme todo lo que sepa y no escatime detalle alguno, por trivial que le parezca.
Tras un instante de silencio, ella prosiguió:
—Me despertó un ruido. Desconozco qué era; sólo sé que lo oà en sueños, porque desperté al instante, agitada, y agucé el oÃdo. Mi dormitorio es contiguo al de mi padre, y a menudo, antes de dormirme, lo oigo moverse. Trabaja hasta muy tarde por la noche, de manera que si alguna vez despierto muy temprano, o al amanecer, aún oigo sus movimientos.