La Joya de las siete estrellas
La Joya de las siete estrellas »En cierta ocasión intenté demostrarle que dormir tan poco no podÃa ser bueno para él, pero no me quedaron ganas de repetir la experiencia. Ya sabe usted cuán severo puede ser, recordará que se lo dije cuando le hablé de él, y cuanto más cortés intenta mostrarse, tanto más terrible resulta. Cuando se enfada abiertamente, aún puedo soportarlo, pero cuando se muestra flemático y prudente, y esboza una sonrisa que deja sus dientes al descubierto, créame que me siento… ¡no sé cómo explicarlo! Anoche me levanté procurando no hacer ruido para no importunarlo, y me acerqué a su puerta. No oà nada, a excepción de un leve ruido, como si arrastrasen algo, seguido de una respiración lenta y pesada. Fue terrible aquella espera en la oscuridad, temerosa sin saber de qué.