La Joya de las siete estrellas
La Joya de las siete estrellas En la primera oportunidad que se presentó, hice un examen minucioso de la gema, ansioso por comprender qué habían grabado en ella. Los símbolos, cualquiera que fuese su significado, y que yo ignoraba por completo, eran los siguientes…
Por dos veces, mientras leía aquel apasionante relato, una sombra cruzó la página; sugestionado sin duda por el contenido de la lectura, me pareció que tenía la forma de una mano. En la primera ocasión lo atribuí a un efecto óptico producido por el resplandor verdoso de la lámpara, pero en la segunda levanté la mirada y mis ojos se posaron en la mano de la momia, al otro lado de la estancia, donde el brillo de las estrellas apenas conseguía penetrar las sombras. Relacioné aquella visión con lo que acababa de leer, pues de lo contrario lo que tenía ante mí era la mano que el explorador Van Huyn describía en su libro. Volví la cabeza hacia el lecho y me reconfortó comprobar que la enfermera seguía allí, y se mostraba tranquila. En circunstancias como ésa es un verdadero alivio tener la seguridad de que cerca de nosotros hay alguna persona viva.