La Joya de las siete estrellas
La Joya de las siete estrellas »Imaginará usted mi entusiasmo; ya contábamos con la prueba de la maravillosa historia de Van Huyn. El señor Trelawny guardó la preciosa gema en su caja de caudales e iniciamos nuestro viaje de exploración llenos de esperanza.
»En los últimos momentos el señor Trelawny se mostraba pesaroso de dejar a su joven esposa, a quien amaba locamente. Pero ella, que correspondía a su amor, sabía muy bien lo mucho que deseaba él realizar aquella investigación. Se resignó, como hacen las mujeres buenas, guardando para sí todas sus ansiedades y temores, y le recomendó que hiciera lo que considerase su deber.