La Joya de las siete estrellas
La Joya de las siete estrellas —Debemos enviar por una enfermera cuanto antes. Conozco una de la mayor confianza. Si ustedes me lo permiten, iré por ella. Durante mi ausencia les ruego que no dejen solo al paciente. Quizá sea necesario trasladarlo a otra habitación, pero por el momento que permanezca aquÃ. La señorita Trelawny o la señora Grant pueden quedarse a su lado.
La señorita Trelawny prometió que no dejarÃa solo a su padre y el doctor, después de darle unas instrucciones por si acaso recobraba el sentido, se marchó.
El comisario Dolan se acercó entonces al sargento Daw y le dijo:
—Debo regresar a la comisarÃa, a menos, por supuesto, que usted me necesite para algo.
—¿Trabaja todavÃa con usted Johnny Wright? —preguntó Daw.
—SÃ. ¿Quiere que colabore en este caso?
El sargento asintió con la cabeza.
—Pues se lo enviaré tan pronto como pueda —dijo el comisario—. Permanecerá a su lado todo el tiempo que usted lo crea necesario. Le diré que siga sus instrucciones.
Daw acompañó a Dolan a la puerta, y antes de que éste se marchara, le dijo: