La Joya de las siete estrellas
La Joya de las siete estrellas Nos pasamos toda la tarde hablando del experimento, que en nuestro pensamiento parecía haberse convertido en una entidad con vida propia. Conforme pasaba el tiempo, el señor Trelawny se mostraba cada vez más entusiasmado. En él, la esperanza estaba convirtiéndose en certidumbre. El doctor Winchester parecía haberse contagiado en parte de su euforia, aunque de vez en cuando hacía algún comentario de carácter científico que provocaba una interrupción en los razonamientos de su interlocutor o bien causaba nuestra sorpresa. Por su parte, el señor Corbeck se mostraba aparentemente contrario a la teoría. Tal vez porque, mientras las opiniones de los demás seguían avanzando, la suya se había quedado atascada. En cualquier caso, ello daba lugar a una actitud un tanto negativa, por no decir claramente antagónica.