La Joya de las siete estrellas
La Joya de las siete estrellas —¿Y cuál es ese momento? —preguntó el doctor Winchester—. ¿Tiene algún modo de fijar el dÃa?
—Tras mucho reflexionar —respondió el señor Trelawny— he llegado a la conclusión de que es el 31 de julio.
—¿Por qué? —volvió a preguntar el doctor.
—La reina Tera era una mujer profundamente mÃstica, y existen tantas pruebas de que aguardaba la resurrección que, naturalmente, debió de elegir un perÃodo regido por un dios especializado en tales asuntos. El cuarto mes de la estación de la crecida del Nilo estaba presidido por Harmachis, que es el nombre con que se designa a Ra, el dios Sol, y, en consecuencia, el nuevo dÃa, el nacimiento o el despertar. Como este mes empieza en nuestro 25 de julio, el séptimo dÃa corresponderÃa al 31 del mismo mes. Pueden estar seguros de que la mÃstica reina sólo habrÃa escogido el séptimo dÃa o cualquier múltiplo de siete.
»Ésa es la razón de que nuestros preparativos sean tan exactos; debemos estar preparados para cuando el momento llegue.
AsÃ, pues, esperamos el 31 de julio, para el cual faltaban dos dÃas, a fin de llevar a cabo el gran experimento.