La Joya de las siete estrellas
La Joya de las siete estrellas —Pues no creo que sea asà —objeté—. Ella lo habÃa arreglado todo para resucitar en la tumba, en soledad, aislada del mundo por todos los medios a su alcance. Al parecer estaba convencida de que ese aislamiento, en lo alto de la roca, la protegerÃa de posibles agresiones. Si despertara en otro paÃs y otra época, en condiciones absolutamente distintas, existe la posibilidad de que, en su inquietud, nos tome por lo que no somos y nos ataque como ya hizo con otros intrusos en época anterior. No debemos olvidar que nueve hombres murieron en sus manos o por inspiración suya. En mi opinión, esa mujer no sabe lo que son el remordimiento y la compasión.
No me di cuenta hasta más tarde, mientras reflexionaba sobre mis palabras, hasta qué punto habÃa aceptado como un hecho el que la reina Tera tenÃa conciencia y podÃa volver a la vida.
Temà por un instante que mi comentario hubiese ofendido al señor Trelawny, pero éste me miró y con una amable sonrisa contestó: