La Joya de las siete estrellas
La Joya de las siete estrellas Su voz sonaba tan extraña, que la miré rápidamente a los ojos. Centelleaban como siempre, pero aun así me ocultaban el pensamiento que había tras ellos, como si fuesen los ojos de un león enjaulado.
En ese instante entraron nuestros dos compañeros y cambiamos de conversación.