La Joya de las siete estrellas
La Joya de las siete estrellas Por lo que pude observar cuando nos llevó a recorrer la casa, ningún detalle se hallaba librado al azar. Pero a pesar de ello sentí miedo. ¡Detrás del experimento que nos disponíamos a llevar a cabo se encontraba el poder divino!
Una vez que regresamos a la cueva, el señor Trelawny prosiguió:
—Conviene fijar con exactitud la hora en que dará comienzo el experimento. Hasta donde llegan mis conocimientos científicos y mecánicos, creo haber terminado todos los preparativos necesarios, de modo que cualquier hora nos servirá. Pero, como hemos de tener en cuenta los proyectos realizados por una mujer de extraordinaria inteligencia que conocía a la perfección la magia y daba a todas las cosas un sentido oculto, antes de tomar una decisión procuraremos situarnos en su lugar. Es evidente que la puesta de sol tiene una importancia fundamental en cada uno de los detalles, como lo demuestran las imágenes del Sol cortadas matemáticamente por el borde del sarcófago. También hemos observado que el número siete es de la mayor trascendencia en cada fase del razonamiento de la reina. De esto resulta que el momento más oportuno es la séptima hora después del ocaso. Y puesto que esta noche el sol se pone en Cornualles a las ocho, la hora señalada será las tres de la madrugada.