La Joya de las siete estrellas
La Joya de las siete estrellas —Asà lo creo, hija mÃa. Pero, durante todo este tiempo no ha estado muerta, sino sumida en algo parecido a la muerte. Debes tener en cuenta, asimismo, que fueron unos hombres quienes embalsamaron a la reina, ya que en el antiguo Egipto no habÃa sacerdotisas que se encargaran de esas cosas. Además, los hombres ya estamos acostumbrados a esta clase de situaciones. Corbeck y yo hemos quitado los vendajes a un centenar de momias, y muchas de ellas eran de mujeres. El doctor Winchester está habituado a curar tanto a hombres como a mujeres, y el mismo Ross, en su calidad de abogado…
—¿De modo que tú también vas a ayudarlos? —exclamó con tono de irritación.
No contesté, porque me pareció mejor permanecer en silencio.