La Joya de las siete estrellas
La Joya de las siete estrellas —Hay varios muy buenos, pero están dispersos por todo el mundo. De algún modo, un especialista brillante nace, no se hace. El más famoso de la actualidad es el japonés Chiuni, pero se dedica más a la investigación que a la práctica efectiva. También están Zammerfest, de la Universidad de Uppsala; Fenelon, de la Universidad de ParÃs, y Morferri, de Nápoles. Además, por supuesto, de nuestros compatriotas Morrison, de Aberdeen, y Richardson, de Birmingham. Sin embargo, por encima de ellos ubicarÃa a Frere, del King’s College. De todos, es el que más une teorÃa y práctica. No tiene otras ocupaciones, y su experiencia es enorme. Todos admiramos su sangre frÃa y su destreza. Por mi parte, lo prefiero a los demás.
—En ese caso —dijo la señorita Trelawny con tono decidido—, requeriremos sus servicios tan pronto como nos sea posible.
El doctor Winchester pareció quitarse un peso de encima.
—Su nombre es sir James Frere —informó—. Iré a verlo cuanto antes y le pediré que venga. —De pronto, volviéndose hacia mÃ, agregó—: Será mejor que me deje curarle esa herida de la mano.
—No es nada —contesté.
—Sin embargo, es preciso que lo haga. En ocasiones, un simple arañazo puede ser muy peligroso. Toda precaución es poca.