Poemas de amor
Poemas de amor ¿Te acuerdas del atardecer en que nuestros corazones se encontraron? Y Por las arboladas y oscuras calles de la ciudad vagábamos silenciosos y juntos. Venus asomaba por sobre una azotea mirándonos andar. Yo te pregunté: —¿Qué forma le ves tú a esa estrella? Y Tú me dijiste: —La de siempre. Y Pero yo no la veía como habitualmente, sino aumentada con extraños picos y fulgurando un brillo verdáceo y extraño.
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Tu amor me había cubierto el corazón de musgo y me bajaba a las yemas de los dedos su terciopelo blando. Tenía piedad de la madera muerta, de los animales uncidos, de los seres detrás de una reja, de la planta que se hunde sin hallar alimento, de la piedra horizontal empotrada en la calle, del árbol preso entre dos casas. La luz me hería al tocarme y los ojos de un niño ponían en movimiento el río de lágrimas que me doblaba el pecho.
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Siete veces hicimos en media hora el mismo camino. Y Íbamos y volvíamos al lado de la verja de un jardín, como sonámbulos. Y Respirábamos la humedad nocturna y olorosa que subía de los canteros y, como de pálidas mujeres de ultratumba, por entre los troncos negros de los árboles, veíamos, por momentos, la carne blanca de las estatuas.