Poemas de amor
Poemas de amor Mi alegría feroz se ha convertido en una feroz tristeza. Y Ambulo por las calles, miro los ojos de los que pasan y me pregunto: Y —¿Por qué me lo quieren quitar? Y Luego doy vueltas y más vueltas. Y Busco los parajes solitarios. Y Me acurruco debajo de los árboles y desde allí espío a los que pasan con ojos sombríos.
LXIV
Sé que un día te irás. Y Sé que en el agua y muerta y plácida de tu alma mi llama es como el monstruo que se acerca a la orilla y espanta sus pálidos peces de oro.
LXV
¿Cuánto tiempo hace ya que te has ido? Y No lo recuerdo casi. Y Los días bajan, unos tras otros, a acostarse en su tumba desconocida sin que los sienta. Duermo. No te engañes: si me has encontrado un día por las calles y te he mirado, mis ojos iban ciegos y no veían. Y Si te hallé en casa de amigos y hablamos, mi lengua dijo palabras sin sentido. Y Si me diste la mano o te la di, en un sitio cualquiera, eran los músculos, sólo los músculos, los que oprimieron.
LXVI