La Cabaña del tÃo Tom
La Cabaña del tÃo Tom —¡Se lo tiene merecido! —dijo, indignada, la tÃa Chloe—. Estará peor que inquieto un dÃa de éstos, si no se enmienda. Lo mandará llamar su Amo, y veremos cómo queda.
—¡Irá al infierno, seguro! —dijo el pequeño Jake.
—¡Se lo merece! —dijo la tÃa Chloe, ceñuda—; ha destrozado muchÃsimos corazones, os lo aseguro —dijo, deteniéndose con un cuchillo en la mano—; es como lo que leyó el señorito George en el Libro de las Revelaciones: las almas llamando y llamando desde debajo del altar, pidiendo venganza al Señor para semejante gente, y tarde o temprano el Señor va a oÃrlas, ¡ya lo creo!
A la tÃa Chloe la admiraban mucho en la cocina y la escucharon con la boca abierta; ahora que la cena estaba servida, todos estaban libres para charlar con ella y oÃr sus comentarios.
—Esa gente arderá para siempre, seguro, ¿verdad? —dijo Andy.
—Y yo me alegraré de verlo, ya lo creo —dijo el pequeño Jake.