La Cabaña del tÃo Tom
La Cabaña del tÃo Tom Los dos se escabulleron, subieron gritando el barranco y montaron antes de que él pudiera alcanzarlos.
—¡Buenas noches, amo! —dijo Sam, muy serio—. Estoy seguro de que la señora estará preocupada por Jerry. Al señor Haley ya no le haremos falta. ¡La señora no tolerarÃa que cruzáramos el puente de Lizy esta noche! y dándole jocosamente a Andy en las costillas, emprendió la marcha a toda velocidad, seguido por Andy, oyéndose durante un rato sus carcajadas transportadas por el viento.