La Cabaña del tÃo Tom
La Cabaña del tÃo Tom —Este asunto de la persistencia, compañeros negros —dijo Sam, con aspecto de tocar un tema incomprensible—, la persistencia es una cosa que casi nadie ve clara. Pues, veréis, cuando un tipo defiende algo un dÃa y lo contrario al dÃa siguiente, la gente dice (y con razón) que no es persistente —acércame ese pedazo de torta, Andy—. Pero examinémoslo de cerca. Espero que los caballeros y el sexo bello me perdonen por utilizar una comparación algo vulgar. ¡Bien! Pues quiero subir a lo alto de un pajar. Bien, pongo mi escalera en un lado, pero no funciona; entonces, porque ya no lo intento más ahÃ, sino que apoyo la escalera en el lado contrario, ¿no soy persistente? Sà que soy persistente al querer subir al pajar por el lado donde esté mi escalera; ¿no lo entendéis todos?
—Es para lo único que has sido persistente, bien lo sabe el Señor —murmuró la tÃa Chloe, que empezaba a estar algo nerviosa; pues la diversión de la noche le parecÃa algo asà como lo que llaman las sagradas escrituras: «vinagre después de sal».