La Cabaña del tío Tom
La Cabaña del tío Tom Un incidente propio del comercio legítimo
En Ramá se escuchan ayes, lloro amarguísimo. Raquel que llora por sus hijos, que rehúsa consolarse[17].
El señor Haley y Tom avanzaban lentamente en su carro, cada uno absorto en sus propias reflexiones. Ahora bien, son una cosa curiosa las reflexiones de dos hombres que se hallan uno al lado del otro, sentados en el mismo asiento, con los mismos ojos, oídos, manos y órganos diversos, viendo pasar ante ellos los mismos objetos: es asombrosa la variedad que podemos encontrar en estas reflexiones.