La Cabaña del tÃo Tom
La Cabaña del tÃo Tom —¡Ay, señor, no me hable usted ahora! —dijo la mujer con una voz tan llena de angustia vital que el tratante tuvo la impresión de que habÃa algo en la situación que iba más allá de su estilo de actuar. Él se levantó y la mujer se volvió y hundió la cara en su capa.
El tratante paseó de un lado para otro durante un rato, deteniéndose de vez en cuando para mirarla.