La Cabaña del tÃo Tom
La Cabaña del tÃo Tom —Me dijo Peter Stebbins que vendrÃa esta noche con amigos —dijo Simeon intencionadamente, mientras se lavaba las manos en el limpio fregadero del porche trasero.
—Bien —dijo Rachel, mirando pensativa a Eliza.
—¿Dijiste que te llamabas Harris? —preguntó Simeon a Eliza cuando regresó.
Rachel miró rápidamente a su marido a la vez que Eliza contestó temblorosa que sÃ; sus temores, siempre a flor de piel, le sugerÃan que podrÃan haber publicado anuncios por ella.
—¡Madre! —dijo Simeon desde el porche, llamando a Rachel.
—¿Qué quieres, padre? —preguntó Rachel, frotándose las manos enharinadas al salir al porche.
—El marido de esta joven está en la colonia y vendrá aquà esta noche —dijo Simeon.
—¡No me digas, padre! —dijo Rachel con la cara iluminada de alegrÃa.
—Es la verdad. Peter fue con el carro ayer al otro puesto y encontró allà a una anciana y dos hombres; uno dijo llamarse George Harris y por lo que contó de su historia, estoy seguro de quién es. Además es un tipo inteligente y agradable. ¿Se lo decimos a ella ahora? —preguntó Simeon.
—Contémoslo a Ruth —dijo Rachel—. Oye, Ruth, ven aquÃ.