La Cabaña del tÃo Tom
La Cabaña del tÃo Tom —¡Vamos a ello! —dijo, deteniendo los caballos y saltando desde el pescante a tierra—. Salid todos como un rayo, y subamos a estas rocas. Michael, ata el caballo al carro, condúcelo a casa de Amariah y pÃdele que venga con sus muchachos a hablar con estos tipos.
Salieron como un rayo del carro.
Vamos —dijo Phineas cogiendo a Harry— atended a las mujeres entre todos; y corred como jamás hayáis corrido.
No necesitaron más estÃmulo. En un santiamén habÃan traspasado la valla todos y se dirigÃan a toda velocidad hacia las rocas, mientras Michael se lanzó desde su caballo, ató la brida al carro y se lo llevó rápidamente.
Vamos más adelante —dijo Phineas cuando alcanzaron las rocas; se veÃan a la luz entremezclada de las estrellas y el amanecer las huellas de un burdo pero bien delineado sendero que se abrÃa paso entre las rocas—; es uno de nuestros antiguos chozos de caza. ¡Vámonos!