La Cabaña del tÃo Tom
La Cabaña del tÃo Tom —SÃ, lo veo —dijo George—, y ahora, como es asunto nuestro, déjenos que nos arriesguemos y que peleemos nosotros.
—Estaré encantado de permitiros pelear solos, George —dijo Phineas, masticando unas hojas de gaulterÃa mientras hablaba—, pero puedo divertirme mirando, supongo. Pero mirad, estos tipos están discutiendo y mirando como gallinas a punto de posarse en la percha. ¿No deberÃais advertirles, antes de que suban, para que sepan lo fácil que os será dispararles si lo hacen?
El grupo de abajo, más visible ahora a la luz del amanecer, consistÃa en nuestros viejos conocidos Tom Loker y Marks, junto con dos alguaciles y un posse comÃtatus[27], constituido por todos los camorristas de la última taberna a los que podÃa tentar un poco de coñac para que participaran en la diversión de ir a atrapar a unos cuantos negros.
—Bien, Tom, ya tenemos prácticamente atrapados a tus mapaches.
—SÃ, los he visto subir por ahà —dijo Tom— y aquà está el sendero. Estoy por subir directamente. No les será fácil bajar y podremos sacarlos en un periquete.
—Pero, Tom, podrÃan dispararnos desde detrás de las rocas —dijo Marks—. La cosa podrÃa ponerse fea.