La Cabaña del tÃo Tom
La Cabaña del tÃo Tom Más experiencias y opiniones de la señorita Ophelia
—Tom, no hace falta que me prepares los caballos. No quiero salir —dijo ella.
—¿Por qué no, señorita Eva?
—Estas cosas me traspasan el corazón, Tom —dijo Eva—; me traspasan el corazón —repitió muy seria—. No quiero salir y le dio la espalda a Tom y entró en la casa.
Unos dÃas más tarde, fue otra mujer para llevar los bizcochos en lugar de la vieja Prue; la señorita Ophelia se encontraba en la cocina.
—¡Señor! —dijo Dinah—. ¿Qué le pasa a Prue?
—Prue no vendrá más —dijo la mujer misteriosamente.
—¿Por qué no? —preguntó Dinah—. No estará muerta, ¿verdad?
—No lo sabemos exactamente. Está abajo en la bodega —dijo la mujer, mirando a la señorita Ophelia.
Después de que la señorita Ophelia hubo cogido los bizcochos, Dinah siguió a la mujer hasta la puerta.
—Dime, ¿qué le pasa a Prue?
La mujer parecÃa deseosa de hablar y reacia al mismo tiempo, y le contestó con un tono bajo y misterioso.