La Cabaña del tÃo Tom
La Cabaña del tÃo Tom —¡Oh, déjate de estas historias de duendes y enfermerÃas! Las que tenéis un poco de experiencia en esto veis ruina y desolación en cuanto tose o estornuda un niño. Simplemente cuida de la niña, protégela del aire de la noche. No dejes que juegue demasiado y estará perfectamente.
Asà habló St. Clare; pero se puso nervioso e inquieto. Vigilaba febrilmente a Eva dÃa tras dÃa, como podÃa notarse por la frecuencia con la que repetÃa una y otra vez «la niña está bien»; que aquella tos no era nada, que sólo era un pequeño mal del estómago, que les daba muchas veces a los niños. Pero pasaba más tiempo con ella que antes, la llevaba de paseo más a menudo y llevaba cada pocos dÃas a casa alguna receta o tónico reconstituyente, «no», decÃa, «porque lo necesitara la niña, sino porque no le sentarÃa mal».