La Cabaña del tÃo Tom
La Cabaña del tÃo Tom —Les enseñarÃa a leer la Biblia por sà mismos y a escribir sus propias cartas y a leer las cartas que les escriban a ellos —dijo Eva serenamente—. Sé que sufren mucho, mamá, por no saber hacer estas cosas. Tom sufre, y Mammy y muchos más. Creo que está mal.
—Vamos, vamos, Eva; sólo eres una niña. No sabes nada de estas cosas —dijo Marie—; además, tu charla me da dolor de cabeza.
Marie siempre tenÃa una jaqueca para cualquier conversación que no era del todo de su gusto.
Eva se alejó silenciosamente; pero después de esta ocasión, le daba clases de lectura a Mammy asiduamente.