La Cabaña del tÃo Tom
La Cabaña del tÃo Tom Henrique
Por estas fechas, el hermano de St. Clare, Alfred, fue con su hijo mayor, un muchacho de doce años, a pasar un dÃa o dos en el lago con la familia.
No habÃa visión más hermosa y singular que la de estos dos hermanos gemelos. La naturaleza, en vez de establecer semejanzas entre ellos, los habÃa creado opuestos en todos los aspectos; sin embargo, un lazo misterioso parecÃa unirlos en una amistad más estrecha de lo habitual.
SolÃan pasear cogidos del brazo por todos los caminos y veredas del jardÃn. Augustine, con sus ojos azules y su cabello dorado, su cuerpo etéreo y flexible y sus facciones vivaces, y Alfred, de ojos oscuros, con su arrogante perfil romano, unas extremidades bien moldeadas y un porte decidido. Cada uno se burlaba siempre de las opiniones y las costumbres del otro y sin embargo cada uno disfrutaba muchÃsimo de la compañÃa del otro; de hecho, parecÃa que el desacuerdo mismo los unÃa más, como la atracción que existe entre los dos polos opuestos del imán.
Henrique, el hijo mayor de Alfred, era un muchacho noble y principesco de ojos oscuros, lleno de viveza y ánimo; y desde el momento en que los presentaron, demostró una fascinación absoluta por el donaire espiritual de su prima Evangeline.