La Cabaña del tío Tom
La Cabaña del tío Tom Y «todos los demás» tenían buenos motivos para compartir su deseo, ya que Marie utilizaba esta nueva desgracia como razón y excusa para todo tipo de martirio que infligía a todos los que la rodeaban. Cada palabra que pronunciaba alguien y cada acto que se hacía o no se hacía en cualquier sitio no era sino una nueva prueba de que estaba rodeada de seres insensibles y despiadados que eran indiferentes a sus desdichas particulares. La pobre Eva oyó algunos de estos discursos, y lloró prolongada y amargamente de pena por su mamá, disgustada por causarle tanta aflicción.