La Cabaña del tÃo Tom
La Cabaña del tÃo Tom —¡Pobre Topsy! —dijo Eva—. ¿No sabes que Jesús nos ama a todos por igual? Tiene tantas ganas de quererte a ti como a mÃ. Te quiere igual que yo, sólo que más, porque Él es mejor que yo. Él te ayudará a ser buena, y podrás ir al cielo al final, y ser un ángel para siempre, exactamente igual que si fueras blanca. ¡Piensa en ello, Topsy: puedes ser uno de aquellos espÃritus brillantes que salen en los cantos del tÃo Tom!
—¡Oh, querida señorita Eva, querida señorita Eva! —dijo la niña—, lo intentaré, lo intentaré; nunca me ha importado nada antes.
En este momento, St. Clare dejó caer la cortina.
—Me hace pensar en mi madre —dijo a la señorita Ophelia—. Lo que me decÃa ella es verdad: si queremos hacer que vean los ciegos, debemos estar dispuestos a hacer lo que hizo Jesucristo: llamarlos a nuestro lado y ponerla mano sobre ellos.
—Siempre he tenido prejuicios contra los negros —dijo la señorita Ophelia— y es un hecho que nunca he podido soportar que la niña me tocara; pero no creÃa que ella lo hubiese notado.