La Cabaña del tÃo Tom
La Cabaña del tÃo Tom La señorita Ophelia empujó a Mammy y a Tom con suavidad hacia la salida, creyendo que se habÃan marchado ya todos; pero, al volverse, Topsy aún se encontraba allÃ.
—¿De dónde has salido tú? —preguntó bruscamente.
—Ya estaba aquà —dijo Topsy, apartando las lágrimas de sus ojos—. Ay, señorita Eva, he sido una mala chica, pero ¿no me dará uno a mà también?
—SÃ, pobre Topsy, por supuesto que sÃ. Toma… cada vez que mires eso, recuerda que te quiero y que querÃa que fueras una buena chica.
—¡Ay, señorita Eva, ya lo intento! —dijo Topsy muy seria—, pero ¡Señor, es tan difÃcil ser buena! ¡Desde luego yo no estoy acostumbrada a serlo!
—Jesús lo sabe, Topsy; Él se apiada de ti y te ayudará.
Topsy, con los ojos ocultos por el delantal, fue conducida en silencio fuera de la habitación; al salir, guardó el apreciado rizo en su seno.
Después de marcharse todos, cerró la puerta la señorita Ophelia. Esta estimable señora también se habÃa enjugado muchas lágrimas durante la escena; pero su preocupación por las consecuencias de tanta emoción en su joven protegida era su sentimiento predominante.