La Cabaña del tío Tom
La Cabaña del tío Tom Entonces te llamarán cortésmente para que te acerques y los examines, y encontrarás una gran cantidad de maridos, mujeres, hermanos, hermanas, padres, madres e hijos pequeños, que se han de «vender por separado o en lotes, según las necesidades del comprador»; y el alma inmortal, comprada con sangre y angustia por el Hijo de Dios en una ocasión en la que tembló la tierra, se partieron las rocas y se abrieron las sepulturas puede ser vendida, arrendada, hipotecada, trocada por víveres o tejidos, según las exigencias del mercado o el capricho del comprador.
Habían pasado un día o dos desde la conversación entre Marie y la señorita Ophelia cuando Tom, Adolph y una media docena de los criados de la finca de los St. Clare fueron entregados bajo los amantes cuidados del señor Skeggs, encargado de un almacén en la calle…, en espera de la subasta al día siguiente.
Tom llevaba consigo un baúl bastante grande de ropa, como la mayoría de ellos. Fueron acomodados para pasar la noche en una habitación alargada, donde otros muchos hombres de todas las edades, tamaños y colores estaban reunidos y de donde procedían carcajadas y sonidos de despreocupada diversión.