La Cabaña del tío Tom
La Cabaña del tío Tom Los mercaderes de artículos humanos hacen esfuerzos escrupulosos y sistemáticos por fomentar ruidosa hilaridad entre ellos como medio de ahogar la reflexión y hacerles insensibles a su condición. El principal objetivo de las enseñanzas impartidas al negro desde que lo venden en el mercado del norte hasta que llega al sur es hacerle insensible, irreflexivo y brutal. El tratante de esclavos recoge su cuadrilla en Virginia o Kentucky y la conduce a algún lugar conveniente y sano, a menudo un aguadero, para su engorde. Aquí se les alimenta bien todos los días, y, como algunos tienen tendencia a penar, suele haber alguien tocando siempre el violín y se les obliga a bailar; y el que se niegue a estar alegre, cuyos recuerdos de su esposa o hijos u hogar son demasiado fuertes para que esté alegre, se le señala como insociable y peligroso y se le somete a todos los sufrimientos que la inquina de un hombre totalmente irresponsable y endurecido es capaz de infligir. El vigor, la viveza y una apariencia alegre, especialmente delante de terceros, les son impuestos constantemente, tanto por la esperanza de conseguir un buen amo como por el miedo de lo que puede sucederles a manos del tratante si no son vendidos.
—¿Qué hace ese negro allí? —preguntó Sambo, acercándose a Tom después de que el señor Skeggs hubo salido de la habitación. Sambo era muy negro y muy grande, vivaz, parlanchín y siempre gastando bromas y haciendo muecas.